¿Cómo saber elegir a un buen entrenador personal?

¿Cómo saber elegir a un buen entrenador personal?

Hoy queremos compartirles este artículo tan acertado que hemos leído en www.abc.es 

Estamos totalmente de acuerdo con esta visión y nuestra filosofía de trabajo. Recalcamos que es un paso muy importante elegir a tu entrenador personal, asesorándote previamente la formación del mismo o la misma y si está colegiado mejor que mejor.

Esperamos que les guste tanto o más que a nosotros y les sirva de ayuda e inspiración.

La cara y la cruz del entrenador personal: cómo saber cuál es el mejor.

Su formación académica, su experiencia, su empatía, su liderazgo positivo y sus habilidades sociales son los criterios que deben primar a la hora de elegir a un profesional de la actividad física.

Ni un capricho ni un lujo ni una moda. Iniciarse en la práctica de ejercicio de la mano de un profesional es una fórmula inteligente y efectiva pues, tal como explica José Miguel del Castillo, Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y profesor de esta especialidad, permite ahorrar meses de actividades equivocadas o mal realizadas que pueden desembocar en programas ineficaces y frustrantes, en lesiones o incluso en casos más graves.

Según define, el entrenador personal es un profesional de la salud y la aptitud física que, usando un enfoque individualizado, evalúa, motiva, educa y entrena a los clientes, pacientes y deportistas con respecto a sus necesidades de salud y condición física.

Formación, especialización y experiencia. La opinión de algunos expertos.

Por eso a la hora de buscar el más adecuado incide en la necesidad de valorar su formación, su especialización, su experiencia (referencias de otras personas), su actualización o deseo de aprendizaje constante, su ética y sus valores humanos, así como sus habilidades comunicativas y sociales.

«No hay atajos, desconfía de los resultados rápidos y de los que prometen milagros con fotos del antes y del después poco reales, maquilladas con luces y posturas», alerta Del Castillo.

Comparte esta opinión Alberto García-Bataller, doctor en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y profesor de Inef, quien recuerda que un error frecuente es dejarse llevar por lo que se ve en las redes sociales o por lo que resulta novedoso, en lugar de atender a la cualificación.

Sobre este punto Ildefonso Araque, entrenador y experto en prevención de lesiones, hace referencia al intrusismo que existe en el ámbito del entrenamiento personal y opina que estas injerencias se deben a que esta actividad, tanto a nivel legal como social, está encasillada como algo relacionado con el ocio y no con la salud. «Es una valoración equivocada porque con nuestro trabajo cambiamos vidas», explica.

Para Juanjo Rodríguez, Licenciado en Ciencias de la Actividad Física, entrenador personal y experto en rehabilitación física, una de las señales que indican que estamos ante un mal profesional es que intente que te machaques en cada sesión desde el principio. «Un buen entrenador se adapta a sus alumnos y va introduciendo poco a poco su filosofía en los entrenamientos. Su primer objetivo será que hagas ejercicio y vayas feliz a entrenar», plantea.

Lograr que la persona que entrena sienta responsabilidad sin presión es la clave para José Javier Tendero Penalba, director del Centro de Entrenadores Personales Penalba8, quien explica que si siente presión para rendir al máximo en cada entrenamiento, se quemará tarde o temprano. «Debemos plantear objetivos profundos y no superficiales. Si el deportista está a gusto, mejorará y los resultados llegarán poco a poco», revela.

También es importante, tal como plantea Alfonso M. Arce, autor del blog ‘Que la fuerza te acompañe’ y colaborador de ABCBienestar, valorar ciertos puntos básicos como la puntualidad, la compostura, la capacidad para motivar y apretar hasta un límite, pero sin caer en la condescendencia; así como la habilidad para desarrollar el entendimiento y el respeto mutuos. «¿Te parecería normal que te dejasen de atender en una tienda para contestar un WhatsApp? Parece que el deporte es un territorio relajado donde valen cosas que no admitiríamos en ningún otro lado», plantea.

¿Te motivas o te motivan?

La motivación es un mecanismo irregular, que puede variar por el estado de ánimo, las horas de sueño o el estrés. Por eso, según explica Yohanna Yepes, directora técnica deportiva de Yoofit, la fórmulas más efectiva para mantener una motivación alta es definir los objetivos a corto, medio y largo plazo y, una vez planteados, marcar el resultado, la tarea y la estrategia. Pero además la experta explica que existen éstos condicionantes que influyen en la motivación: buena disposición del deportista, rutinas adecuadas y con contenido interesante, aporte de retos inmediatos y alcanzables, percepción de dominio del ejercicio y perspectiva de mejora, refuerzo externo, diversión y percepción de progreso.

Durante la sesión puede ser útil que el entrenador haga una demostración práctica del ejercicio, si bien no es necesario acompañar ni hacer la rutina con la persona con la que se está trabajando. De hecho, según explica García-Bataller, al hacerlo se corre el riesgo de que pasen desapercibidos pequeños errores técnicos que sería adecuado corregir lo antes posible.

Es un buen profesional si…

Su formación es universitaria: licenciatura o grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte o certificación de un a organización o institución reconocida a nivel nacional (posgrado).
Sus referencias avalan su experiencia y puedes encontrar referencias de sus clientes, pacientes y deportistas e incluso tienes la opción de comunicarte con ellos para resolver tus dudas.
Da ejemplo con la honestidad y sinceridad de sus decisiones y muestra empatía, ética y valores humanos, es decir, se preocupa de verdad por sus clientes para que se sientan únicos y atendidos.
Se compromete, es puntual, muestra respeto, empatía y además, según apunta Alfonso M. Arce, sabe valorar si un reto es frustrante o motivador para la persona con la que está entrenando.
Te conoce bien. «El profesional que se interesa por tu historia y por qué quieres mejorar tu salud a través del ejercicio puede diseñar una ecuación específica para ti», destaca Penalba.

En cuanto al estado físico del entrenador, Del Castillo apunta que tener un buen cuerpo no es sinónimo de que esa persona tenga los conocimientos y la competencia profesional necesarias. Si bien es cierto que, tal como aclara, el aspecto del entrenador puede influir en la motivación y en la adherencia, que son dos variables «llave» sobre las que se sustenta un programa de entrenamiento, según explica. «Predicar con el ejemplo es el mayor motivador y es un motor de cambio, pero con un matiz distintivo importante: el ejemplo debe estar arropado por el conocimiento y su programa debe ir respaldado por su titulación oficial, ya que es la única evaluación objetiva de su nivel de competencia», aclara.

Por último será útil que el profesional ofrezca herramientas, conocimiento y recomendaciones relacionadas con la nutrición y el descanso. De hecho, esto puede suponer un paso más en el compromiso del deportista con la práctica de ejercicio, especialmente si se buscan objetivos específicos relacionados con el rendimiento. Eso sí, tal como aclara Del Castillo, el entrenador puede dar orientaciones generales básicas y consejos sobre su estilo de vida pero nunca prescibir dietas, pues eso es competencia de un dietista-nutricionista.